01 marzo 2015

Sueños de colores



Fucsia
Soy yo pero no soy yo, soy un señor que vivió hace 30 años en Dublín, y ahora estoy en un pasillo estrecho, brillante. Avanzo porque todos me dicen que tengo que seguir, agarro las paredes y se me escurren entre los dedos, y de pronto hay un precipicio y tengo que saltar, porque todos lo dicen, y me señalan una gran colchoneta al fondo, rosa fucsia, que lanza destellos luminosos. Intento estirar mis piernas pero todos mis miembros están entumecidos, y solo alcanzo a estirar la punta de los dedos hasta tocar una rama rugosa de un árbol.

Verde
Es de día y estamos en una cafetería de señoras, con estamos quiero decir mis dos amigos, ese compañero de trabajo, mi abuela y yo. Me cuentan lo yo que pasó antes de que yo llegara. "Un tornado, sí, un tornado". "Pero pequeñito, apenas si sacudió las mesas". El camarero nos pregunta si nos puede ayudar, y de repente no es camarero sino  poeta, y nos deja un libro escrito en hojas de té verde. "Es estupendo, ¿sabías? es antioxidante, estimulante, ante, ante, ante". Y todos se van y me dejan ahí plantada, con un té en la mano y sentada en un sillón que no deja de dar vueltas.

Azul
Soy un pájaro, un ruiseñor. O quizás un jilguero, quién sabe. Surco el azul del mar en invierno, un azul casi fluorescente, buceo con peces de colores y te encuentro en la tierra. Me poso en tus hombros y me cuentas que llevas un buen tiempo buscándome. "Estaba aquí", te digo, "dando un paseo por los aires". Y me pides que te acompañe a la gruta donde guardas tus secretos, porque allí nos esperan todos. ¿Quiénes? De repente estamos en Madrid pero no es Madrid, y resulta que es ayer y todavía puedo reparar aquello que, como es ayer, aún no se ha roto. Estoy contigo pero no eres tú, y empieza a sonar la música que no identifico pero canto, canto, canto.

Cojo el móvil, apago es despertador. Ojos abiertos, subo la persiana. Llueve, llueve, llueve. Otro día gris en el que mi jefe me impide seguir volando. 



Texto: Clara Viloria
Ilustración: Teresa Santos
Pattern de la sábana: Sara Miguélez

B A N A N A


Oro parece, plata no es. Me dijeron que buscase tu esencia y resulta que no, no era ni oro ni plata. Sólo encontré un gilipollas más con efecto radioactivo

Texto: Clara Viloria
Imagen: Teresa Santos