No, no estamos locas, y no, tampoco odiamos a la humanidad. Tan sólo sufri-
mos, una vez al mes, una serie de devaneos que parecen poner en riesgo
nuestra integridad mental. Por suerte o por desgracia, son tan periódicos que
podemos enumerarlos, y, aunque moleste reconocerlo, acabamos dándonos
cuenta que son la causa fundamental de nuestros cabreos. No hay nada
como conocerse a uno mismo (o una misma, en este caso) para rebobinar los
errores y estudiar nuestra faceta iracunda cuando estamos bajo el hechizo
de esa gran amiga que empieza por R.
Así que, mujeres del mundo, aquí tenéis un espejo; y vosotros, espectadores del festival del mal humor, tenéis delante un manual de instrucciones (que ya nos gustaría a nosotras tener a veces...). Paciencia, cariño, chocolate... alinead los chakras y no os dejéis llevar por el pánico...o, en este caso, por las hormonas.
Así que, mujeres del mundo, aquí tenéis un espejo; y vosotros, espectadores del festival del mal humor, tenéis delante un manual de instrucciones (que ya nos gustaría a nosotras tener a veces...). Paciencia, cariño, chocolate... alinead los chakras y no os dejéis llevar por el pánico...o, en este caso, por las hormonas.
Texto:Clara Viloria
Ilustración: Teresa Santos

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